La ciudad del sol

La ciudad del solLa crónica en la que está basada esta peculiar leyenda corta procede de la región del continente americano que en un tiempo se conoció simplemente como la zona mesoamericana. Es decir, donde se asentaron culturas tan importantes como la Azteca o la Maya.

De acuerdo con las memorias de los primeros hombres europeos que se aventuraron a explorar a detalle cada rincón de esos lugares, deseaban encontrar con fervor la mítica “Ciudad del Sol”, un sitio mágico y místico lleno de tesoros incuantificables.

No podemos olvidar que en aquellos años, los conquistadores pensaban que la mayoría de los objetos o edificaciones estarían cubiertas de oro macizo, pues este metal era utilizado sobre todo por los dirigentes de las tribus indígenas.

Puedo decir que gente que aún vive en poblados en donde se hablan dialectos, cuentan que en efecto la “Ciudad del Sol” no solamente existió, sino que aún hoy en día sigue ubicada exactamente en donde estaba. Sólo que se trata de un lugar el cual los mortales no pueden visitarlo.

En dicha metrópoli se hallan los espíritus de los hombres que alguna vez dirigieron los destinos de las tropas de los caballeros jaguares o de los caballeros águilas. Los palacios tienen forma de pirámides y además de estar recubiertas de oro macizo, tienen piedras preciosas y semi preciosas en todas sus hendiduras, destacando por supuesto el jade.

La analogía que se hace con el Sol es muy simple de explicar, ya que el astro se relacionaba desde la época de los egipcios con la divinidad y con la realeza. Sin embargo, hay otro grupo de personas que dice que se le dio ese nombre, debido a que el oro hace que su intensidad luminosa será mayor y por ende más sencilla de situar.

Desdichadamente jamás estaremos en posibilidades de comprobar la existencia de esta ciudad prehispánica. Al menos no en esta vida.

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